DERMATOFITOSIS
EQUINA
López-Guerrero, Armando, Coordinador Académico del Hospital Veterinario para
Grandes Especies, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad
Veracruzana (HVGE-FMVZ-UV);
Landin-Grandvallet, Luis, A., Académico, FMVZ-UV;
Argüelles-Góngora, Berenice, Servicio Social, HVGE-FMVZ-UV;
Lara-Tejeda, Jorge, A., Alumno, FMVZ-UV.
2008.
RESUMEN
Una dermatofitosis es una infección de los tejidos queratinizados, el pelo y el
estrato córneo causado por especies de Microsporum, Trichophyton o
Epidermophyton, común en caballos. Los dermatofitos invaden los tejidos
queratinizados y se mantienen de ellos. En el presente trabajo se evalúan
diferentes diagnósticos y tratamientos.
INTRODUCCIÓN
Los hongos son microorganismos omnipresentes en nuestro ambiente, la gran
mayoría de los hongos son microorganismos del suelo o infectan a los vegetales;
sin embargo, más de 300 especies actúan como patógenos en animales. Una micosis
es una enfermedad causada por un hongo. Una dermatofitosis es una infección de
los tejidos queratinizados, el pelo y el estrato córneo causado por especies de
Microsporum, Trichophyton o Epidermophyton. Los dermatofitos tienen la capacidad
exclusiva de invadir los tejidos queratinizados y mantenerse en ellos. La
dermatofitosis y la dermatomicosis son entidades clínicas diferentes. Los hongos
no son una causa común de enfermedad cutánea como se supone.
Los dermatófitos que infectan a los animales con mayor frecuencia pertenecen al
género Microsporum y Trichophyton; estos se pueden dividir en tres grupos de
acuerdo al hábitat: geofílicos, como M. gypseum, se encuentran en el suelo y
descomponen detritos queratinosos; zoofílicos, como M. canis, M. equinum, M.
distortum y T. equinum, se han adaptado a los animales y muy raramente se
encuentran en el suelo; y antropofílicos, como M. audouinii, se han adaptado al
hombre y no sobreviven en el suelo.
Trichophyton equinum es la causa más común de dermatofitosis equina en el mundo.
Otros dermatófitos aislados con menor frecuencia comprenden T. mentagrophytes,
T. verrucosum, M. equinum y M. gypseum. La dermatofitosis se presenta en todas
las épocas del año, siendo más frecuente en otoño e invierno en regiones de
clima templado, en especial en animales confinados. En regiones de clima
tropical o subtropical, la dermatofitosis es más común durante la época de
lluvias cuando las poblaciones de insectos mordedores abundan. Los brotes
frecuentes de dermatofitosis se observan cuando los caballos se reúnen para
fines de entrenamiento, carreras y reproducción.
Los dermatófitos se transmiten mediante el contacto con pelos y escamas
infectados o con elementos micóticos presentes sobre animales, en el medio
ambiente o sobre fomites, como son cepillos, peines, rasuradoras, cama, mantas,
materiales de cercado, vehículos de transporte y otros materiales asociados con
el acicalamiento, movimiento y alojamiento de animales. La dermatofitosis puede
afectar a los caballos de todas las edades, los animales jóvenes (menores de dos
años) están predispuestos a contraer infecciones sintomáticas, esto se debe, en
parte, a un retraso en el desarrollo de la inmunidad del hospedero.
HALLAZGOS CLÍNICOS
La dermatofitosis es una enfermedad común en caballos. Sin embargo, el
diagnóstico erróneo de dermatofitosis o tiña, es común cuando se basa solamente
en los signos clínicos. Muchas otras dermatosis, como la foliculitis
estafilocócica, dermatofilosis, pénfigo foliáceo y foliculitis eosinofílica
estéril, tienen lesiones similares a las de la tiña clásica. La infección en los
caballos se presenta casi siempre de manera folicular, siendo el signo clínico
más consistente la presencia de una o más manchas circulares de alopecia con
variable descamación y encostramiento. Algunos caballos pueden desarrollar una
lesión anular clásica con curación central, pápulas y costras foliculares finas
en la periferia. Los signos clínicos y los síntomas son muy variables y dependen
de la interacción hospedero-hongo, y por lo tanto, del grado de inflamación.
Además, la dermatofitosis se puede complicar con una infección bacteriana
secundaria, la cual es por lo general estafilocócica.
Inicialmente, las lesiones suelen ser pápulas en penacho, de 2 a 5 mm de
diámetro, se pueden observar como pelos erectos en áreas anulares de 5 a 20 mm
de diámetro. El pelo se arranca con facilidad de las lesiones en un plazo que va
de 4 a 6 días, las costras pueden ser delgadas o gruesas. Las lesiones más
antiguas presentan alopecia y descamación plateada prominente, así mismo, se
expanden hacia la periferia y pueden confluir adoptando formas policíclicas. El
prurito suele ser mínimo o está ausente y es más notorio en los estadios
iniciales de la infección. Sin embargo en algunas ocasiones el prurito es
intenso y sugiere ectoparásitos o alergia. Los caballos con dermatofitosis
acantolítica o con infecciones bacterianas secundarias, pueden presentar
erosiones, collarines epidérmicos, exudado supurativo o rara vez pústulas.
Las lesiones suelen presentarse en la cara, cuello, región dorsolateral del
tórax y el área de la cincha. Las regiones menos afectadas son las patas, la
cola y crin rara vez o nunca. Las lesiones se pueden limitar a la región caudal
de la cuartilla (arañazos, fiebre del fango, talón grasoso) y pueden evolucionar
en exacerbaciones y remisiones (de manera análoga al pie de atleta en el
humano), en situaciones de estrés, irritación local, humedad y condiciones poco
higiénicas. La dermatofitosis también se puede manifestar como descamación
multifocal a generalizada “seborrea seca” con sólo áreas irregulares poco
definidas de pérdida de pelo o alopecia extensa bien delimitada. Las lesiones
suelen ser múltiples y pueden tener distribución muy asimétrica o más o menos
simétrica. Rara vez se observan lesiones solitarias. La dermatofitosis
generalizada es poco frecuente y suele afectar a caballos o potros
inmunodeprimidos.
La naturaleza del dermatófito no se puede determinar a partir del cuadro
clínico. Algunos autores han sugerido que las infecciones causadas por M.
gypseum se observan con mayor frecuencia en la cara, patas y región dorsal del
cuello y la grupa (lo que refleja diseminación por insectos mordedores), pero no
en las regiones de la cincha o la silla. Otros autores sugieren que las
infecciones causadas por M. Equinum no comprometen las regiones de la cincha y
silla, y que las infecciones causadas por T. Equinum rara vez afectan la cabeza,
el flanco y la grupa. T. equinum equinum y T. equinum autotrophicum producen
enfermedad clínica idéntica en caballos. Las infecciones causadas por T.
Verrucosum pueden producir costras más gruesas de color gris.
ASPECTOS ZOONÓTICOS
En la mayor parte de las regiones del mundo la dermatofitosis rara vez se
transmite de caballos a seres humanos. Esto se debe a que el dermatófito equino
aislado con mayor frecuencia es T. equinum equinum. La transmisión de caballos a
humanos es más probable con T. verrucosum y en las regiones donde T. equinum
autotrophicum es prevalente (Australia y Nueva Zelanda). Se ha informado un caso
de infección por M. canis transmitida de un caballo a una persona. La
dermatofitosis humana contagiada de un caballo es pruriginosa, papulopustulosa y
rara vez vesiculosa, las lesiones se presentan con mayor frecuencia en los
miembros (montar a pelo) o los brazos.
DIAGNOSTICO
Con la mayor parte de las infecciones son foliculares, los diagnósticos
diferenciales principales son foliculitis estafilocócica, dermatofilosis,
pénfigo foliáceo y foliculitis eosinofílica, la demodicosis es un hallazgo muy
poco frecuente en los caballos. Si bien la alopecia areata produce áreas
anulares de alopecia, la piel alopécica tiene aspecto normal. El pseudomicetoma
dermatofítico se debe diferenciar de otros granulomas infecciosos o por cuerpo
extraño, paniculitis estéril y diversas neoplasias. Cuando el área de la
cuartilla es la afectada, el número de diagnósticos diferenciales es extenso. La
anamnesis puede tener un valor limitado a menos que se conozca la fecha de
exposición; esto debido a que la dermatofitosis presenta un cuadro clínico
variable en el cual el período de incubación va de 6 días a 6 semanas. Es
importante determinar el número, los tipos y las fuentes de animales en
contacto. Se deben buscar evidencias de contagio -en otros animales o en
humanos-. Cuando los caballos se mantienen en grupos (hato, hipódromos o áreas
de entrenamiento, etc.), el porcentaje de animales afectados va del 9 al 58 por
ciento. Las pruebas para identificar hongos son de gran utilidad diagnóstica. En
el examen con lámpara de Wood para detectar fluorescencia, sólo ciertas cepas de
M. equinum, M. canis, M. audouinii y M. distortum producen una coloración
positiva amarillo verdosa en los pelos infectados. Como las especies de
Trichophyton y M. gypseum son los hongos aislados con mayor frecuencia, el
examen con lámpara de Wood rara vez es de utilidad en los caballos.
El examen microscópico de los pelos arrancados puede revelar hifas y artrosporas
en el 54 a 64% de los casos y ésta es la evidencia definitiva de dermatofitosis.
El cultivo micológico (figura 10), de los pelos afectados y las escamas es la
prueba diagnóstica más fiable y la única manera de identificar el dermatófito
específico. Sin embargo, los resultados del cultivo se deben interpretar con
cautela porque los dermatófitos se pueden desarrollar a partir de muestras del
pelaje y la piel obtenidas tanto de caballos normales como de aquellos con
dermatosis no micóticas. Estos dermatófitos aislados podrían reflejar un estado
portador verdadero o exposición reciente a un ambiente contaminado. Es posible
obtener resultados falsos negativos y falsos positivos. Los cultivos pueden ser
negativos cuando el examen microscópico de los pelos es positivo. Aunque el
medio de prueba para dermatófitos tiene una utilización difundida y se
recomienda para su cultivo, algunos micólogos han informado que no es fiable y
que obtiene resultados inferiores al agar dextrosado de Sabouraud.
Los resultados de una biopsia son tan variables como lo son las lesiones
clínicas y desafortunadamente no son tan sensibles como el cultivo. Por otra
parte, cuando los resultados de un aislado de un cultivo es cuestionable, la
identificación del microorganismo en muestras de biopsia es una prueba
definitiva de la presencia de infección verdadera. Los elementos micóticos se
identifican con mayor facilidad en escamas, costras y fragmentos pilosos de la
superficie. Las costras en empalizada son idénticas a las observadas en
dermatofilosis.
TRATAMIENTO
Tópico:
Existen una amplia variedad de antimicóticos en cremas y lociones para usar
sobre lesiones focales que se aplican cada 12 horas, pero ninguno de estos
productos tiene ventajas notorias sobre otros. Para lesiones muy inflamatorias,
la aplicación de un producto que contenga un glucocorticoide combinado con
agentes antimicóticos podría acelerar la resolución de la enfermedad clínica. En
caballos con compromiso cutáneo multifocal o generalizado, se indican baños con
antimicóticos. Los baños permiten tratar la superficie corporal completa,
reducen la necesidad de friccionar el pelaje y el agente antimicótico se puede
dejar secar en la piel. Los baños se suelen aplicar durante 5 a 7 días,
posteriormente 1 o 2 veces por semana hasta disponer de los resultados del
cultivo clínico. La cal sulfurada al 2% y el enilconazol al 0,2% son los agentes
más eficaces. Los baños de enilcozanol al 0,2% aplicados 1 o 2 veces por semana
son eficaces para el tratamiento de la dermatofitosis equina.
Los champúes son menos adecuados porque: no tienen acción residual y la acción
física de su aplicación y eliminación puede macerar los pelos frágiles e
incrementar la liberación y dispersión de esporas infectantes dentro del pelaje,
lo cual eleva la posibilidad de diseminar la infección y de exposición humana.
No obstante un champú con clorhexidina al 2% y miconazol al 2%, 2 veces por
semana, puede llevar a la resolución de los signos clínicos de dermatofitosis en
un plazo de 6 semanas.
Tratamiento sistémico
El ketoconazol, el itraconazol, el fluconazol y la terbinafina son agentes
eficaces para el tratamiento sistémico de la dermatofitosis en humanos, perros y
gatos, sin embargo, estos agentes no están aprobados para su empleo en caballos.
El tratamiento sistémico con itroconazol en dosis de 2.6 mg/kg por vía oral cada
12 hrs, durante 2 semanas, más nueve días de dexametasona por vía intramuscular
en dosis inicial de 0.2 mg/kg durante tres días, dosis media de 0.1 mg/kg
durante 3 días y dosis final 0.02 mg/kg por tres días, fue curativa en la yegua
que fue atendida por los autores.
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8. Biomed Diagnostics, Intray Dermatophyte. TM
ESTIMADOS AMIGOS: AUNQUE AQUI SE DESCRIBEN TRATAMIENTOS, HAY QUE TENER EN CUENTA
QUE SIEMPRE DEBE SER DIAGNOSTICADO Y MEDICADO POR UN VETERINARIO.
AUNQUE PAREZCAN INOCUAS, LOS MEDICAMENTOS SON AGENTES EXTERNOS QUE PUEDEN CAUSAR
TRASTORNOS EN NUESTRO ANIMAL, POR ESO SIEMPRE DEBEN ESTAR SUPERVISADAS POR UN
PROFESIONAL.
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